SORIA / LENTEJAS SORIANAS
A lo largo de nuestra vida viajera, hemos ido conociendo la provincia de Soria en pequeñas dosis: la primera fue una ruta de senderismo a través del Cañón de Río Lobos; un profundo desfiladero de verticales paredes que comienza a 200 kms. de Madrid, en la provincia de Burgos y termina en la de Soria; la segunda fue la Laguna Negra, belleza glaciar en los Picos de Urbión, se dice que no tiene fondo y que está conectada con el mar, pero lo cierto es que su altura máxima no pasa de los 10 m. Y como colofón, un viaje de aniversario en 1996 a vivir las fiestas de San Juan en su capital. Únicas y para no perdérselas.
"¡Ni te la imaginas!", reza el eslogan de Soria y es verdad. Dudo que sea casualidad que tres de nuestras grandes plumas hayan encontrado la inspiración a parte de su obra: Antonio Machado: Soria fue el lugar donde nació y murió, Leonor, su fuente de inspiración:
Silenciosa y sin mirarme,la muerte otra vez pasódelante de mí. ¿Qué has hecho?La muerte no respondió.Mi niña quedó tranquila,dolido mi corazón,¡Ay, lo que la muerte ha rotoera un hilo entre los dos!
¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante: a ésta porque era rubia, a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar como un junco.
Gerardo Diego, uno de los mejores representantes de la gloriosa Generación del 27, gana la cátedra de Doctor en Lengua y Literatura en la ciudad del Duero, y su estancia queda bien patente en su obra poética:
Río Duero, río Duero,nadie a acompañarte baja;nadie se detiene a oírtu eterna estrofa de agua.Indiferente o cobarde,la ciudad vuelve la espalda.No quiere ver en tu espejosu muralla desdentada.